3/11/17

SAN FRANCISCO DE PAULA. LA LIBERACIÓN DE LA SOBERBIA.

"La virtud cristiana de la humildad es la que permite al hombre de fe participar en el misterio de la humillación del Verbo encarnado"

"La humildad cristiana no significa anulación de la persona sino, fundamentalmente, la inserción del sentido de la existencia humana en una dimensión de fe que pone a Dios por encima de todo y, que, por consiguiente, jerarquiza los valores del hombre en la perspectiva de Dios"

"La humildad evangélica, fundada sobre la humildad redentora de Cristo, rectifica la rebelión de la criatura ante su Creador"

"El pecado de soberbia obstaculiza directamente el camino de conversión y reconciliación con Dios y, en el fondo, el camino de la salvación"

"El eremita de Paula, consciente de esta verdad, consideraba la humildad como el valor primero y fundamental de su itinerario espiritual" 

"Por esta postura espiritual suya dio a su Orden el nombre de Mínimos, una denominación con un significado y motivación bien precisos: no ambicionar primeros puestos, honores, no abusar de la autoridad que se tenga, etc."

"No puede existir verdadero camino de liberación sobre la base de la llamada evangélica a la penitencia sin esta premisa de fondo que es la humildad"

"Desde la humilidad, el egoísmo es herido en sus raíces más profundas; no en el desprecio a los otros, sino la exhortación a que "cada uno se juzgue y desprecie a sí mismo"; no a la superestima, sino a la estima recíproca de la caridad; no la búsqueda ansiosa de sobresalir o de ponerse en evidencia, porque tal actitud debe atribuirse no a "espíritu de santidad" sino a "necedad y soberbia". En todos debe existir la conciencia de haber cumplido el propio deber "por gracia del Señor" y por ello deben sentirse "siervos inútiles"

"La abnegación cristiana no es destrucción irracional de la libertad de expresión de la persona; no significa renuncia a toda afirmación de sí mismo de las propias capacidades por el "placer" de la renuncia, sino más bien ponerse totalmente a disposición del reino de Dios, de su advenimiento y de su construcción"

"La liberación de la soberbia es el primer grado de una espiritualidad penitencial, porque cualquier mortificación sería farisaica si no estuviera basada sobre un humilde sentir de sí en las relaciones con los demás y, sobre todo, en las relaciones con Dios"

MOROSINI, J. F. (1992), En la ruta de Paula, col. Espiritualidad Mínima, nº 5. Delegación Ntra. Sra. de la Victoria, Barcelona, España, pp. 33-37

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