14/2/18

PROVECHOSA Y MÍNIMA CUARESMA


Oración de Cuaresma
Padre nuestro, que estás en el Cielo,
durante esta época de arrepentimiento,
ten misericordia de nosotros.

Con nuestra oración, nuestro ayuno y nuestras buenas obras,
transforma nuestro egoísmo en generosidad.

Abre nuestros corazones a tu Palabra,
sana nuestras heridas del pecado,
ayúdanos a hacer el bien en este mundo.

Que transformemos la obscuridad
y el dolor en vida y alegría.

Concédenos estas cosas para mayor gloria tuya
en imitación de San Francisco de Paula
por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

30/1/18

SAN FRANCISCO DE PAULA. LA LIBERACIÓN DEL EGOÍSMO

"La virtud de la caridad, vértice sumo de la vida cristiana, es síntesis de toda enseñanza, como repuso Jesús al doctor de la ley"

"San Francisco de Paula es conocido como el Santo de la caridad. La liturgia canta de él: "la caridad llegó a ser en su corazón fuego abrasador, y su palabra era antorcha ardiente"

"Su primer biógrafo escribió de él: "En todas sus acciones tenía siempre en los labios la palabra caridad, diciendo: hagámoslo por caridad, vayamos por caridad. Y esto no nos debe extrañar en absoluto: la boca habla según lo que hay en el corazón, es decir: quien está lleno de caridad no puede hablar sino de caridad"

"En sus reglas siempre llama al perdón y la comprensión mutua, a la reparación, al trabajo recíproco por mantener las relaciones fraternas"

"Las propuestas espirituales ofrecidas a sus religiosos reflejan su experiencia interior, las conquistas de sus ascesis; en efecto, si la práctica ascética no es una pura fórmula, si es vivida sinceramente, debe conducir a la comprensión de la fragilidad humana. La conciencia de las dificultades del camino de liberación hacen ser benignos y delicados hacia quien se esfuerza por seguir el mismo camino"

"El hombre de fe que procura según el ejemplo de Cristo (Flp 2, 7), vaciarse de sí mismo, es decir, de la excesiva consideración de sí, de la propia ambición, del propio orgullo, no puede, en consecuencia, dejar de hacer un lugar al otro, que es aceptado y amado como la imagen viviente de Dios"

"La razón última del amor hacia el otro para el cristiano no puede ser más que Dios: "En esto conocerán que son mis discípulos, si tenéis amor unos para con otros" (Jn 13, 35)"

MOROSINI, J. F. (1992), En la ruta de Paula, col. Espiritualidad Mínima, nº 5. Delegación Ntra. Sra. de la Victoria, Barcelona, España, pp. 55-61